Con respecto a los Orígenes de los Ninja (忍者), se
piensa que los Ninja fueron en parte, dentro del Japón feudal, agentes
empleados para llevar a cabo misiones de espionaje, infiltración y guerrilla.
Las regiones de Iga (伊賀) y Koga (甲賀),
son el corazón de donde nace la “esencia” de estos guerreros que controlaban
diversas artes tanto físicas como mentales dentro del ninjutsu tradicional y
originario. Una obra muy interesante,Shoninki63 (正忍 記), que traducido literalmente significa auténtica tradición
Ninja, obra de Natori Masazumi, que fue un maestro Ninja que dirigió en Japón,
allá por el siglo XVII, uno de los clanes Ninja más importantes existentes y de
los cuales tenemos datación y documentación escrita se trata de la escuela
Kishu. Su filosofía es un tema muy trabajado y explicado con intensidad por el
Sensei, el cual quiere plasmar y sembrar en sus discípulos el auténtico sabor
de sus enseñanzas, las cuales han sido transmitidas durante generaciones en el
más riguroso orden moral y ético de los caminos marciales.
Cuenta Sensei que el cometido más grande cuyo objetivo debe
de ser primordial para cumplirlo es poder defender a nuestro país, nuestro
hogar y nuestra familia. La verdadera “esencia” del auténtico Budō, no solo
podemos encontrarlo en la espada, en los golpes, defensas, desplazamientos,
caídas y rodamientos que podemos realizar al ejecutar las técnicas y métodos
ancestrales aprendidos; si nos dejamos atrapar por la parte física y visible y
lo reducimos a meras aplicaciones de fuerza y agilidad física, difícilmente
podremos entender las palabras que nos intenta transmitir de forma natural el
Sensei en cada una de sus lecciones magistrales que nos ha estado regalando a
lo largo de la práctica y de la convivencia acaecida con su persona. En la
parte tangible y física lo necesario es saber qué parte del cuerpo enemigo se
debe atacar y controlar, dónde se debe cortar y dónde se debe romper, y
claramente una vez que se han alcanzado esos conocimientos dentro de la parte
básica de los mismo, podremos entonces empezar a llamar a nuestra forma de
actuar la “esencia” del movimiento básico corporal para manejar la espada;
sabiendo a ciencia cierta que la espada es solamente una prolongación de
nuestro cuerpo, es por tanto practicar e intentar dominar la técnica corporal y
física en primera instancia el primer paso importante, y esta base supone ser
el corazón del arte que con el tiempo y la constancia darán la forma espiritual
y esencial que nos guiará de forma natural. Ese espíritu “esencia” en gran
parte es el espíritu correcto que será el que nos proporcionará el desarrollo y
los conocimientos que a posteriori se convertirán en la razón principal y
esencial del arte, llegando más allá de la frontera básica de la parte física.
Este proceso natural que en algunos casos será largo y tedioso y en otros de
forma innata será fácil y dulce pero que de igual modo necesitará de un proceso
de aprendizaje directo y constante con el Sensei; entonces es cuando alcanza su
punto de un nivel aproximado y realístico de lo que se considera como la
“esencia”, cuando el arte y la razón que nos guía se unirán y formarán un mismo
y único nivel de aprendizaje. Nunca se debe de olvidar que la verdadera
victoria o visión de la misma no se encuentra en la fortaleza de uno mismo,
sino en las posibilidades que podemos encontrar en el adversario y en el medio
donde nos encontremos. Asimismo, no deberíamos dar por hecho ni suponer que
vamos a vencer con un exceso de autoconfianza, ya que la naturaleza siempre
impondrá sus leyes si somos nosotros los que debemos adaptarnos a las
circunstancias y aprender a vivir con ese flujo natural sin romper las leyes
que dictan la naturaleza. Incluso en el caso de alguien que tenga un gran
bagaje de años de experiencia y tenga un rango elevado de lo que diríamos
cierta maestría, convendría recordar las leyes naturales y estas dictan que no
existe victoria asegurada en ningún caso. Lo único que existe es el origen del
arte en la raíz de Shinkitoicchi (心気力ー致), cuyo significado representa la
serenidad e impasibilidad que se debe de adoptar con un espíritu inamovible
cuando nos enfrentamos a cualquier problema o imprevisto, y es cuando los
movimientos y los conocimientos que se encuentran impresos de forma natural en
nuestro ser, salen en el momento adecuado de necesidad, de una manera libre y
eficaz, adaptándose a cualquier tipo de contrariedad o momento; según diversos
escritos este concepto es muy nombrado en los pergaminos que hablan cuando se
alcanza de forma natural la “esencia” del arte. La difusión de maestro a alumno
de forma oral de este concepto en una época donde la alfabetización era muy
baja, demuestra su larga existencia y el hecho de que ha existido desde los
orígenes del arte.
Si consideramos que el Budō existe para defender nuestro
cuerpo de ataque y de problemas tanto físicos como mentales, al mismo tiempo
vemos que el ninjutsu además de proteger nuestro cuerpo, también lo cuida
espiritualmente y es un alimento de sabiduría que enseña unos conceptos éticos
y morales de gran importancia, como podemos ver a lo largo de la historia, el
gran respeto y nivel de honorabilidad que existe en la mayoría de los
discípulos que viven esta forma de ver el mundo a través de los caminos
marciales, ya que si no cuidamos y educamos nuestro espíritu, eso es un craso
error y además puede ser nefasto porque puede representar el principio de
nuestra derrota no solamente física sino también espiritual. Si por ejemplo
miramos el caso de un médico, podemos comprobar que en muchas ocasiones no
solamente pueden curar a los enfermos, ya que hay situaciones y ocasiones donde
también pueden provocarles malestar e incluso llegar a la muerte. Si en un
restaurante podemos degustar y disfrutar de sus alimentos, si no prestamos
atención a nuestro organismo e incluso algunas veces a nuestra intuición
natural y nuestros sentidos, podríamos sufrir una indigestión que nos acabaría
derrotando silenciosamente. También sabemos y suponemos que los políticos y
gobernantes a lo largo de la historia deberían de realizar su trabajo siempre
pensando en la protección y el bien general, por lo menos dentro de una ética y
moralidad básica del bienestar de la ciudadanía dentro de las polis, no
obstante, sabemos de casos que se han ido produciendo cíclicamente en nuestra
historia donde la ignorancia o la codicia ciegan el sentido común y estos
supuestos protectores, terminando haciendo sufrir y malogrando a la buena
convivencia del pueblo.
Vamos a intentar explicar la “esencia” del Budō con un
documento escrito por el SenseiToshitsugu Takamatsu maestro de Hatsumi Sensei y
33º generación del gran maestro de la escuela Ninja Togakure Ryu Ninpo
Taijutsu, titulado “Preceptos de la Perseverancia en el Ninpo”, que contiene
una guía de principios filosóficos y éticos que a su vez fueron redactados por
la 32º generación del gran maestro de la misma escuela, Toda
Shinryuken(1824-1909) (戸田真竜軒正光), siendo este gran maestro
mencionado en el famosoBugei Ryuha Daijiten (武芸流派大事典), como gran
maestro reconocido en varias escuelas; este registro es uno de los más
importantes que existen en Japón y documenta la veracidad de las Artes
Marciales que allí están inscritas con tradición histórica constatada, además
de ser abuelo de Toshitsugu Takamatsu. Con tan sólo cinco artículos el gran
maestro logra abarcar la “esencia” del Budō y del ninjutsu a través de la
“Aprende primero que cualquier dificultad que tengas que soportar es sólo
temporal.
– Compórtate siempre de forma
correcta.
– No te encomiendes a la avaricia, a
la indulgencia o al egoísmo.
– El dolor y el odio forman parte de
la vida; entiende también que son regalos de los dioses.
– Nunca te desvíes del camino de la
fe ni del de las Artes Marciales. Aspira a mantenerte en ambos caminos, el de
la pluma y el de la espada64”.
Con estas palabras Sensei nos transmite el conocimiento de
que el Ninja es la máxima expresión del ser humano en cuyo ente se expresaba el
espíritu o “esencia del Budō, y que el mismo utilizaba sus conocimientos y
experiencia para protegerse a sí mismo no con las técnicas y métodos del
asesinato, que es por lo que trasciende a la materialización de lo físico y
mundano y llega a un nivel donde se unen la sensación y la conciencia de una
ética y una moral arraigada y cuyo fin siempre es buscar el bienestar de la
humanidad, siempre evitando el conflicto innecesario, es más incluso si iba
armado con una espada y con sus conocimientos que siempre le daba una ventaja
sobre los otros, resolvía el conflicto de manera que no tenía ni que utilizar
la espada ni siquiera su supremacía y poder. Es por lo tanto esta actitud la
que se considera como verdadera “esencia” delninjutsu, y es por lo cual el
Ninja se entrenaba, de forma persistente, a lo largo de toda su vida.
NOTAS:
63 Natori Masazumi. 2010. “Shoninki, el arte del disimulo,
autentico manual de los ninja”. Barcelona.
Espana. KairoÅLs.
64 Masaaki
Hatsumi. 2004. The way of the ninja. Tokyo. JapoÅLn. Kodansha.
Foto: Japón And More
Fuente : Rincon del Do
No hay comentarios:
Publicar un comentario